Una de las experiencias que más echo de menos de los Estados Unidos es ir a un salón de belleza para una manicura y pedicura. En Madrid, hay lugares que tienen este servicio, sin embargo, es horrible. Yo no lo llamaría ‘manicura’ sino un cambio de color de pintauñas.
El servicio no viene con un masaje de por lo menos cinco minutos en los brazos o en las piernas. La gente que lo hace no conoce el arte: No saben como usar el palito para empujar las cutículas, limar las uñas en la forma que el cliente desee – siempre lo hacen redondo sin preguntarme – hay veces cuando prefiero la forma cuadrada. ¡¡¡¡Ugh!!! No lavan las manos aplicando exfoliante, no saben como quitar el esmalte con un algodón y asegurar de limpiar bien las uñas en agua tibia. Saltan todo el proceso y por eso una manicura dura diez minutos. ¿Es que no saben que ir a hacer una manicura o pedicura es una forma de relajamiento? ¿Dónde está el sentido de comodidad? La manera que emplean este proceso es super chungo ¿Dónde se fueron las sillas cómodas, grandes de masaje?
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No sé mucho de las manicuras, aunque sí tengo orgullo del hecho de que corto mis uñas de las manos por lo menos una vez cada semana (con las de los pies soy muy flojo y son como los talones de una ágila) .
Lo que sí sé es que la primera cosa que voy a hacer cuando vuelva es correr por el césped y los jardines alrededor de mi casa con mis perros (vivo en el campo) y besar los escalones del portal de mi casa.
La verdad que no tengo experiencia con hacerme manicuras ni aquí ni en los EEUU, pero conociendo algo de las mentalidades, creo que lo que pasa es que el propósito de la manicura aquí es el resultado final, tener las uñas bonitas, de otro color, con una apariencia especial. Me parece que no se considera algo que se haga por placer, si no por apariencia.
Creo que me habréis oido comentar en alguna ocasión que una de las cosas que más me llamó la atención en N.Y. era la cantidad de establecimientos que había para arreglar las uñas. Por fin conseguí que alguien me explicara en que consistía el misterio. la explicación, evidentemente, es la que proporciona Teresa.
Es otra cosa, nada que ver con "hacerse la manicura/pedicura" en España, que es exactamente eso.
Lo que si puede variar es el trato. En la mayoría de las peluquerías preguntan cómo las quieres (redondas, cuadradas, manicura francesa...) aunque siempre queda quien toma sus propias decisiones. No solo con respecto a las uñas, sino también con respecto al pelo. En muchas ocasiones tienes que "amenazar seriamente" al profesional de la peluquería para que NO TE CORTE MÁS DE DOS CENTÍMETROS. y, CON T0DO, tienes que estar muy pendiente porque, a la que te descuidas, te cortan más.
Nunca lo he entendido. Nunca nadie me lo ha explicado.
No he ido para una manicura aquí en España, pero sé de lo que dices sobre las sillas grandes y cómodas, también los masajes. No sé. ¿Sólo has ido a un sitio? Quizá si vayas a otro lugar, el servicio sería mejor. De todas formas, yo siempre he gustado hacerlo a mí mismo en casa (con mi madre y mi hermana), porque somos todas un poco perfeccionistas con estas cosas. Si quieres algo hecho a tu gusto, ¡tienes que hacerlo ti mismo!